La clase de Atedu de ayer estuvo dedicada a la figura de Miguel Hernández, que nació un 30 de octubre de 1910. En clase hemos hablado de una guerra muy triste, en la que hubo un bando ganador… Y uno perdedor. Y a nuestro poeta le tocó penar con cárcel. Cómo se sentiría allí? «Agobiado, hambriento, triste, SOLO…», han sido las respuestas del grupito. Desde la cárcel buscaba en quién pensar para sonreír, y se acordaba de su hijo, a quien le dedicó el maravilloso «Nanas de la cebolla». Y nosotros? Tenemos a alguien que nos haga sonreír? Hemos pasado a la mesa, donde nos esperaba una sorpresa tramada con la complicidad de las familias…
No entendían cómo habían llegado estas fotos… Pero, qué es lo que nos hace felices de estas personas? Lo vemos:
Vamos a cerrar este agradecimiento con un regalo muy especial. Cada peque elabora un marcapáginas que enviará por correo postal a la persona que le hace sonreír.
En él han escrito los versos del poeta: «Tu sonrisa me hace libre, me pone alas» .
Y así, con actividades como ésta, mantenemos viva la memoria y el recuerdo. Seguimos aprendiendo diferente.